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Crítica Primavera Cinemática 2015

Con motivo del festival Cinemística 2015 se elabora una revista digital que recoge todos los artículos de todos los seminarios, reflejando todos los artistas y ponentes, todas las proyecciones y sus conclusiones.

En el siguiente enlace se puede leer la crítica extraída de la proyección en Cinemística 2015:

issuu.com/festivalcinemistica/docs/revista_cinemistica/60

Transcripción de la publicación:

En el film “Figuras rotas” Galo Tobías explora aquello que podríamos intuir como los espacios intersticiales de la memoria, aquellos lugares del olvido y del recuerdo del cerebro humano.

Considerada como un diario fílmico pero con una constante construcción poética, muestra la realidad de un personaje femenino, descompuesto tal vez por una crisis de identidad.

La pelicula se desarrolla fragmentariamente contraponiendo secuencias que podríamos denominar narrativas con otras de caracter mas experimental que bien podrían representar los espacios del sueño, el recuerdo, la intuición, el no-pensamiento, etc.

El largometraje constituye, tal vez, un ejercicio de replanteamiento cognitivo en lo cinematográfico, donde la interpretación de la protagonista surgirá como elemento prioritario cuestionando la realidad y en ocasiones el propio modo de hacer de lo cinematográfico en lo dramático.

No se tratará entonces de un film lineal en el que podamos encontrar una narración convencional, si no, más bien todo lo contrario, se trata de un espectáculo de imágenes superpuestas de esos espacios que, en ocasiones contadas, se representan.

El recuerdo se reconstruye aqui en forma de “memento mori” de una situación traumática anterior, pero el tiempo es anacrónico, no es presente, ni pasado, ni futuro si no una constante temporal, siempre tratando de perpetuar el trauma, el erotismo, la muerte, la vergüenza y el cinismo al mismo tiempo.

El hilo narrativo contrasta con dos estadios diferentes por su tratamiento fílmico, por una parte encontramos un paisaje onírico, que parece evocar una reminiscencia a esos pensamientos de la protagonista, muchas veces esbozando lo que podrían ser sus recuerdos, pero también sus anhelos, pesadillas y pensamientos desestructurados.

Estos espacios intersticiales los resuelve el autor utilizando secuencias formadas por un gran numero de planos encadenados. Planos generalmente fijos, en los que se pueden apreciar fotografías, celuloide, carretes de fotografía, imágenes abstractas, pero también, planos secuencia frenéticos y la palabra. Todas estas imagenes reconstruidas despiertan en el espectador una sensación nostálgica, pues se pueden observar en varias ocasiones fotografías que son el recuerdo de algo que ha sucedido con anterioridad.

Como en “El año pasado en Marienbad”, la película dirigida por Alain Resnais, a veces podemos percibir cómo la protagonista repite con frecuencia la misma frase y es que el personaje principal construye su propia realidad en forma de recuerdos a priori traumáticos, perpetuándolos por medio del signo lingüístico.

En base a una lectura en tiempo real en voz en off, podemos advertir el significado de las palabras en este film, como si cada una de las consecuencias que tiene la dicción de ese discurso, valiese para realizar un estudio semiológico de la palabra, por que al final, es la palabra la que construye el significado de las imágenes abstractas, es la razón en última instancia. Pero en este film, dicha palabra está completamente descontextualizada, es signo de una trascendencia última, es poesía, es paladar distinguido, de una relevancia trágica.

Es evidente en este ensayo filmico la potencia de la actuación, siempre en consideración dramática, que cuestiona asiduamente el propio lenguaje escénico. Esta apreciación es perfectamente reconocible en una escena en la que la protagonista repite una y otra vez una serie de frases, como si se tratase de un ensayo teatral.

Es algo común encontrar en el sonido una facultad propia del recuerdo. El sonido y los olores nunca olvidan, la memoria es inteligente y rellena los huecos con invenciones. De hecho el recuerdo, nunca es exactamente real, si no que generalmente viene construido por otros escenarios, manipulados al antojo de la imaginación. En cualquier caso, el sonido siempre rememora de forma nostálgica elementos del pasado.

Por Sergio Palacio Monreal y Manuel Polls Pelaz

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